Peludos Mascotare

Blue

Pues yo soy ¡Blue! Un Stanford Terrier (así como una especie de Pitbull) de las calles del Bronx, NY… un día cuando era yo pequeñito, de meses, estando en adopción, estaba jugando con unos compis y vi como llegaba un tío con un camión gigante, habla con el chico que nos estaba cuidando y le dice que justo me estaba buscando porque tenía un amigo que estaba necesitando el cariño de un perrete, le encantaban otros como yo, de hecho había perdido hacía poquito a su perrita, otra compi igual a mi y estaba ¡muy triste! Entonces decidió llevarme con mi popito! (bueno aun no era mi popito, que no lo conocía todavía).

Este tío me montó en su camión. No saben ¡qué locura! Era altísimo y yo ahí todo pequeñito, y ahí empezamos nuestra aventura directo a Ocala, Orlando donde vivía mi papá. Fue un viaje larguísimo, y cuando por fin llegamos, el conductor del camión saludó a mi papá le dio un abrazo, se rieron un rato y… ¡me entregó! No saben la cara de mi papá cuando me vio! Casi llora de la emoción y yo también!

Tiene los ojos azules como yo, pensé, y como que me escuchó porque en ese mismo momento me puso nombre… ¡Blue! Me llevó a su casa y no saben que guay, vivíamos en una auto caravana en un jardín gigante con muchas caravanas más y tooooooda esa gente se conocía y ahí empezamos a compartir todos juntos un montón de recuerdos. ¡Era demasiado feliz! Corría por todos lados, toooodo el mundo me conocía y me querían muchísimo. Un día casi me roban, no saben todo lo que hizo mi popito para recuperarme, pero esa historia se las cuento en otro momento.

Después de un tiempo cuando ya me hice grande y super fuerte, mi popito decide que nos venimos a vivir a España. Después de ese viaje infernal, por fin llegamos, conocí a mis tíos y primos y me quedé en una casa súper chula donde me cuidaban. Lo único que no me gustó fue que me tenían que estar poniendo todo el tiempo esa cosa en el hocico… un bozal le dice mi popito. Algo escuché de que si era obligatorio y pues ni modo… me tocará usarlo todo el tiempo.

Aquí la verdad la gente me mira un poco raro, como si me tuviesen miedo, y con lo tranquilo que soy yo… si me conocieran tal vez cambiarían de opinión. Y es que por ahí la gente dice que somos una “raza peligrosa”… ¿solo porque muerdo fuertecito? Si supieran todo lo que tiene que pasar para que me saquen de mis casillas y muerda a alguien o algo… no pensarían que soy peligroso… yo creo que los perretes que son peligrosos son así porque sus dueños les enseñaron eso… a mi sólo me han enseñado a jugar, a querer a las personas y a ser el mejor y más cariñoso perro del mundo.

Si ves que me acerco a ti por ahí en la calle, porfis no pienses que es para atacarte, es sólo para que me des cariño. Te lo prometo #yonosoypeligroso.

Yo soy otra muestra de que es #mejoradoptarquecomprar, si popito no me hubiese aceptado y querido, ¡quién sabe qué hubiese sido de mi! Bendita suerte la mía!

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